Cuando el sol azota con fuerza la sierra de Tramuntana en pleno verano y las demás plantas se retiran, allí se yergue: verde, fuerte e inquebrantable. El lentisco ( Pistacia lentiscus ), también conocido como arbusto de lentisco, es el superviviente del Mediterráneo.
En las Islas Baleares, es más que un simple arbusto: es un símbolo de carácter. Representa resiliencia y adaptabilidad. Nos enseña que, incluso en condiciones adversas, no solo se puede sobrevivir, sino prosperar.
Las lágrimas de los dioses: un mito
Su historia es tan antigua como la civilización misma. En la mitología griega, se dice que el lentisco surgió de las lágrimas de la diosa Quíos, quien lloró de dolor por la muerte de su amado. Aún hoy podemos encontrar estas "lágrimas": son la preciosa resina (lentisco) que segrega el arbusto. Hipócrates, el padre de la medicina, ya utilizaba esta resina. En la antigua Grecia, la planta era tan sagrada que se consideraba un símbolo de hospitalidad.
El guardián del estómago
En la medicina popular tradicional, la mata es lo primero a lo que se recurre cuando el estómago se rebela.
- Ayuda digestiva: Sus hojas y resina tienen un efecto calmante sobre el tracto gastrointestinal. Alivian la hinchazón y la sensación de saciedad, restaurando suavemente el sistema digestivo a su ritmo normal.
- Bucal y protección: Las propiedades antimicrobianas de la resina Mata son legendarias. Antiguamente, se masticaba para el cuidado dental (una forma antigua de masticar chicle) para fortalecer las encías e inhibir la inflamación en la cavidad bucal.
Aclarante para la piel
Lo que limpia internamente también funciona externamente. Los extractos de mata están experimentando un renacimiento en la cosmética natural moderna.
- Refinamiento: Tiene un efecto astringente (tensor). Esto significa que ayuda a minimizar visiblemente los poros dilatados y a reafirmar la piel.
- Calmante: Sus sustancias antiinflamatorias actúan como un suave bálsamo sobre las imperfecciones o rojeces de la piel. Alivia la tensión cutánea.
Ayuda con la inflamación
Los antiguos mallorquines utilizaban cataplasmas de mata para aliviar dolencias reumáticas. La planta contiene potentes antioxidantes que ayudan a reducir los procesos inflamatorios del cuerpo, tanto en las articulaciones como en la piel.
Una joya del desierto
En Fartàritx, la mata crece silvestre entre las rocas. La cosechamos con respeto por su resistencia. Al percibir su aroma ácido y resinoso, conectas directamente con el alma salvaje de Mallorca. Nos recuerda: mantente fuerte, con las raíces en la tierra, por muy tormentoso que sea.








